Escritura Creativa

Consejos para escribir correctamente

Consejos para escribir correctamente
Cualquier persona debe enfrentarse alguna vez en la vida a la furia sin piedad de la hoja en blanco. Si has llegado hasta aquí es que estás dispuesto a cumplir tu sueño de escribir un relato, ¿verdad?

Cómo afrontar el papel en blanco

Cualquier persona debe enfrentarse alguna vez en la vida a la furia sin piedad de la hoja en blanco. Si has llegado hasta aquí es que estás dispuesto a cumplir tu sueño de escribir un relato, ¿verdad?

Si quieres escribir cualquier tipo de obra, enhorabuena, ya has dado el primer paso. Seguramente ya tengas varias ideas en la cabeza y creas que no necesitas unos consejos básicos. Ya sabrás sobre qué quieres escribir, conocerás a la perfección la gramática, semántica y sintaxis necesarias para comenzar; y tendrás cuidado a la hora de utilizar los signos de puntuación. Sabes que la ortografía debe cuidarse como oro en paño y tu cabeza ya está pensando las mejores ideas para estructurar tu presentación, nudo y desenlace. Estás concentrado. Tienes tu editor de texto abierto. La calle está en silencio y se escucha el son del viento acompañando el movimiento de las hojas de los árboles. Es hora de empezar a crear.

¿Has escrito páginas y páginas de descripciones? Perfecto. Ahora bórralas

Seguramente creas que cuanto más texto tenga tu novela más profesional será. Sin embargo, ¿has pensado si lo que estás contando tiene un uso real? Acumular paja es uno de los grandes problemas de los autores noveles. No es culpa del autor, es normal que a la hora de querer dar a nuestra obra un trasfondo más verídico queramos forzarnos a escribir múltiples descripciones, añadir adjetivos a cada personaje y potenciar todo lo que está ocurriendo con adverbios. Pero a veces no será necesario.

No coartes tu libertad al escribir, pero cuestiona si tus párrafos contienen información real o si están aportando datos fútiles y fuera de lugar. Enrollarse nunca es el camino, el lector quiere acción, quiere sucesos y quiere conocer a los personajes. Las largas descripciones acaban mareando hasta al lector más despierto. No necesitas rellenar, sino saber cómo tratar las palabras para reflejar una realidad interesante. Una frase simple y corta puede funcionar a las mil maravillas.

Piensa en tu obra. No te obsesiones con tu creación

Si has bajado la tapa de tu ordenador portátil, las palabras deben quedarse ahí encerradas. No es recomendable pasar tu tiempo de trabajo, ocio o en familia pensando y repensando en los textos que estás escribiendo. Quizá, mientras caminas por el paseo marítimo, te encuentras con una situación en pleno atardecer que consideras útil para tu novela. Genial. Apúntalo o memorízalo y sigue paseando. Madura las ideas que te revele tu musa a lo largo del día sin la necesidad de ir corriendo a plasmarlo en tus textos.

El célebre escritor, Ernest Hemingway, proponía que salir a desconectar de tu trabajo es completamente necesario. Si escribir es una afición y tienes un trabajo al que acudir cada mañana, perder el tiempo en la nebulosa de nuestros pensamientos será contraproducente a todos los efectos. No sacarás rentabilidad a tu puesto de trabajo y el proceso no te repercutirá en un texto de más calidad. Pero si recopilas pequeños conceptos, quedarán encerrados en tu subconsciente con total libertad para ser plasmados en las horas que dediques a la escritura. No necesitas pasarte el día pensando en ideas para que estas tomen forma correctamente. Narra tu historia aportando vivencias de tu día a día sin obsesiones para tener una vida sana y plena.

En narrativa, todo tiene que tener coherencia

Narrar implica crear una serie de sucesos que deben ser entendidos y experimentados por un público. Una narración puede estar construida de cualquier forma. Puedes hacer uso de la suspensión de la incredulidad y fabricar de la nada universos fantásticos nunca vistos en el pasado. Pero hay algo que no puedes rechazar, un acuerdo tácito entre la novela, su creador y los lectores. Nunca. Repetimos. Nunca debes ofrecer en tu texto una situación que carezca de coherencia dentro de tu universo. Las acciones, los sucesos, los incidentes, los trasfondos, los diálogos, los personajes, los universos y las motivaciones deben estar representados al dedillo y no fallar en ningún momento; ya que en una situación de incoherencia, perderás al lector.

La autenticidad es un grado. Describir situaciones y personajes espontáneos y originales marcarán las pautas para entretener a los lectores y hacerles sentirse parte de una obra que podrá ser atemporal en un futuro. Escribe lo que te gusta, no lo que se lee. Ser capaz de dar tu toque a un estilo narrativo favorito marcará el éxito de los textos en los que estás trabajando.

Un personaje puede ser impulsivo, pero en la motivación de estos personajes entra el tratamiento de sus acciones. A la hora de definir las motivaciones y sentimientos de tus creaciones debes conocer cómo se comportaría realmente esa persona para evitar sucesos drásticos y fuera de lugar que sacarán al lector de la obra.

Lee tus textos todas las veces que sea necesario

Una vez acabado un texto podemos estar exhaustos y necesitar un descanso mental. No fuerces la maquina cuando está trabajando a las máximas revoluciones. Tomate tu respiro y repasa a posteriori tus escritos. Encontrarás muchos errores de gramática y sintaxis fáciles de corregir que no habrías percibido si trabajas cansado. La semántica también será un extra. Quizá hayas repetido en un párrafo 5 veces la misma palabra y es hora de dar una vuelta de tuerca a su estructura. Aprovecha varias relecturas para eliminar esos adverbios fuera de lugar y cuestiona si has elegido el tiempo verbal correcto. No tengas miedo a hacer y deshacer un texto ya escrito, en la corrección está la excelencia.